Los juegos son entornos de aprendizaje
Los buenos juegos están basados en 10 principios fundamentales:
- Retos de aprendizaje claros
- Juego de indentidad
- Evaluación integrada
- Motivación intrínseca y extrínseca, diferentes pero ninguna mejor que otra.
- Apoyar la autonomía, donde las elecciones significativas producen implicación.
- Fomentar la pertenencia, sentimiento de pertenecer a algo, a una comunidad donde el jugador cuenta.
- Apoyar la competencia
- Fallo productivo
- Fomentar la exploración
- La práctica como refuerzo
Los tres pilares de la autodeterminación son: autonomía, pertenencia y competencia.
Los juegos educativos (“edutainment” games) no son el objetivo. Muchos de ellos son creados por educadores que no son buenos diseñando juegos o diseñadores de juegos que no comprenden la profundidad de la educación. Lo que buscamos es crear un entorno productivo de estudio, no jugar literalmente para aprender.
Los juegos en sí son buenos entornos de aprenidaje: porque retienen, implican, te hacen explorar… en definitiva, cumplen los diez principios de los buenos entornos de aprendizaje.
Un juego es:
- Un sistema, un entorno donde contectan objetos, atributos
- Con jugadores, participantes, que se mueven en el sistema para disfrutar de la experiencia
- En un entorno artificial, donde explorar el mundo de forma segura y aprender
- Donde hay un conflicto, una oposición, una competición, entre jugadores o contra el sistema. El conflicto es el centro del juego, también del aprendizaje.
- Con unas reglas, que definen lo que puedes y no puedes hacer
- Y una recompensa cuantificable, como una puntuación con tus resultados, una conclusión.
Un buen juego invita a la rejugabilidad. Debe ser voluntario, con un propósito u objetivo pero de resultados impredecibles en el camino, donde los obstáculos son necesarios. Si haces que sea involuntario, sin obstáculos necesarios, estás realizando un castigo.
La escuela, como los puzzles, pierden misterio y rejugabilidad a medida que se repiten… y acaban conviertiendose en castigos. Este curso persigue convertir el estudio, la escuela, en algo que quieran jugar, en algo en lo que comprometerse de forma intrínseca.
Haz de la escuela un juego, no un puzzle.